FAQ’S

¿Cuáles son los beneficios que el biofeedback me puede proporcionar?

El biofeedback es un método terapéutico donde se puede observar la lectura en tiempo real del la actividad del estado fisiosicológico del paciente mediante procesadores y sofware especializado.

Los beneficios son inmediatos en las primeras sesiones asistidas por biofeedback. El paciente empieza inmediatamente a reconocerse y a tener conciencia de sí mismo desde los primeros momentos.

El entrenamiento en Biofeedback suele iniciar enseñando a las personas a respirar adecuadamente, algo que para algunos puede resultar natural, no lo es.  Respirar profunda y lentamente es una de las técnicas más utilizadas para el control de estrés, pero es necesario que la persona aprenda a hacerlo correctamente.

Al ser capaz de reconocer y controlar las emociones que dañan  nuestro  cuerpo, aprendemos a controlar los procesos afectados por el estrés,a disminuir la tensión muscular característica de las personas sometidas a estrés constante, la cual se manifiesta comúnmente en dolores de espalda, cefaleas, migrañas; a enseñar a la persona a elevar su temperatura y controlar la sudoración excesiva, otros signos comunes de estrés.

Otra de las ventajas principales del biofeedback es que proporciona un incremento de la capacidad de relajación, de  controlar la respiración y de reforzar la concentración de manera autónoma. Esto nos proporciona un estado interno de tranquilidad y también provoca un aumento importante en nuestra autoestima, confianza y en la toma de decisiones. Al mismo tiempo que se mejora la velocidad de respuesta y la capacidad de memoria y atención, tanto a corto como a largo plazo.

Indicaciones del biofeedback

El biofeedback está siendo un exitoso método para el tratamiento de  diferentes problemas psicosomáticos, entre los que destaca especialmente el estrés. Método muy utilizado desde los 60 en Estados Unidos o en Canadá. Igualmente está siendo muy eficaz como tratamiento para:

  • Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).
  • Dificultades en el aprendizaje.
  • Estrés.
  • Ansiedad.
  • Cefaleas.
  • Migrañas.
  • Enfermedad de Raynaud
  • Tinnitus.
  • Actuaciones bajo estrés (ejecutivos).
  • Oposiciones, exámenes…
  • Sobrecarga de trabajo.

Consejos para recibir biofeedback

Como en cualquier otro tratamiento al que nos vayamos a someter, es importante asegurarnos que  quien imparte  biofeedback , tiene una formación específica, y es apto  para detectar nuestro problema y educarnos para solucionarlo o mejorarlo.

 Por otro lado, nuestra mentalidad debe ser receptiva para entender que este tipo de procesos requieren un aprendizaje que inicialmente parecerá lento pero lo más importante, es que en un porcentaje altísimo, perdurará en el tiempo con las revisiones que se irán espaciando cada vez más.

 Nuestra forma de actuar tiene que ser activa y nuestra actitud positiva. Y es que, al fin y al cabo, somos nosotros mismos quienes tenemos que terminar regulando nuestro sistema fisiológico a través de lo aprendido en las sesiones de biofeedback, ya que el terapeuta será al final “solo” nuestro guía.

Cómo es una sesión típica de biofeedback

Según lo que se está tratando con el paciente o en la fase de aprendizaje en la que se encuentre, la sesión de biofeedback será diferente debido a que se trata siempre de una terapia personalizada. Sin embargo, lo que es común al comenzar cualquier tratamiento de biofeedback es realizar una entrevista inicial, donde el paciente  explicará su historial médico y lo que quiere tratar. Con estos datos el especialista nos informará acerca de cómo se realizarán las sesiones y aproximadamente cuánto durarán y si será necesario practicar lo aprendido en casa.

Una vez realizada la entrevista y con toda la información se hará una “hoja de ruta” con los objetivos a los que se pretenden llegar. Se le colocará diferentes aparatos de medición para obtener una línea base y poder comenzar. Dichos aparatos son totalmente inocuos, solamente se reflejan o nos facilitan datos en una pantalla, donde el paciente observa a través de unos gráficos su estado fisiológico, emocional… el que deberá trabajar; el que se utilizará para definir el tipo de entrenamiento que se debe realizar.

Tras el registro de mediciones, se fijan unas metas, que no es otra cosa que determinar qué se pretende conseguir al terminar el tratamiento de varias sesiones.

El siguiente paso es el  entrenamiento en sí. La información que proporciona nuestro cuerpo nos llegará en la pantalla por medio de estímulos visuales o auditivos. De esta manera podremos ver en una escala cómo nuestra respuesta fisiológica aumenta o disminuye tras ir realizando los ejercicios marcados por el terapeuta. Este será el que enseñe al paciente cómo realizar los ejercicios para poder controlar esos niveles y al mismo tiempo le irá instruyendo para que pueda centrarse en la respiración, la relajación, la concentración, la rememoración de recuerdos agradables, la utilización de imágenes que le evoquen varios tipos de sensaciones, etc.

En las siguientes sesiones el terapeuta valorará el progreso que está teniendo el paciente.